La Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de Cantabria ha regenerado, en Bárcena de Cicero, el entorno del monumento de la Barca de Treto para «potenciar el Camino del Norte«.

El titular de la Consejería, Francisco Martín; el alcalde de Bárcena de Cicero, Gumersindo Ranero, y la directora general de Turismo, Eva Bartolomé, visitaron las obras acometidas en los aledaños de este monumento, que, según el Gobierno, recuerda a una infraestructura «muy arraigada» entre los vecinos de la zona y que, además, tradicionalmente también estuvo vinculada con el Camino del Norte para pasar de un lado a otro de la ría a los peregrinos.

La Barca de Treto fue el método más habitual para cruzar la ría del mismo nombre en la desembocadura del Asón hasta la construcción del puente metálico.

El Ejecutivo ha recordado que este canal constituía la dificultad orográfica más problemática del camino entre Santander y Bilbao.

Las primeras menciones sobre esta popular Barca de Treto, pertenecen al siglo XV, en referencia a los peregrinos del Camino de Santiago que utilizaban el Camino de la Costa y paraban en la ermita de la Magdalena, en Colindres.

El titular de Turismo ha opinado que esta actuación permitirá «potenciar turísticamente el entorno, además de ofrecer a los vecinos y visitantes un espacio de disfrute, ocio, punto de encuentro e información de la historia vinculada al Camino de Santiago».

El alcalde, Gumersindo Ranero, que ha reconocido que la Barca de Treto puede considerarse como «un buque insignia» del pueblo, igual que el viejo puente, ha agradecido a la Consejería la inversión realizada al recuperar una zona deteriorada y ha manifestado que la percepción de los vecinos de cómo ha quedado el lugar ha sido «muy positiva», según ha explicado el Gobierno en un comunicado.

Por su parte, Martín ha recordado que la orilla donde se ubica la Barca de Treto forma parte del Camino del Norte y es un «icono» de los municipios que une, Colindres y Bárcena de Cicero.

Ha añadido que la Consejería quiso llenar de hitos concretos el Camino para enriquecerlo, como es la exposición de la barca, y «con las obras acometidas -ha continuado Martín- se ha dignificado y se ha dotado al lugar de las condiciones adecuadas para que cualquier visitante, peregrino o no, pueda acercarse a la barca, tocarla, conocer su historia y entender lo que supuso para esta zona».