El nuevo servicio de recogida de residuos de Santander cumple su primer mes de funcionamiento entre las críticas de vecinos que aseguran que la situación de la ciudad continúa igual o incluso ha empeorado. Las quejas se centran en la presencia de contenedores llenos, rotos o deteriorados, así como en la acumulación de bolsas de basura en las calles.

El sistema comenzó a funcionar hace 30 días después de varios años de conflictos con la anterior empresa adjudicataria. Durante ese periodo, diferentes zonas de la capital cántabra sufrieron problemas de suciedad, falta de mantenimiento del mobiliario urbano y aparición de ratas.

La alcaldesa de Santander, Gema Igual, pidió comprensión y paciencia durante las primeras semanas del contrato para facilitar la adaptación a la nueva maquinaria y a los procedimientos de trabajo. Sin embargo, algunos ciudadanos consideran que, transcurrido un mes, todavía no se observan avances suficientes en la limpieza viaria.

Las imágenes compartidas por los afectados muestran contenedores con desperfectos y residuos acumulados tanto en su interior como a su alrededor. Los vecinos sostienen que estos problemas no se limitan a un punto concreto, sino que pueden encontrarse en distintos barrios de la ciudad.

Los contenedores deteriorados concentran las principales críticas

La renovación de los recipientes es una de las medidas más esperadas del nuevo contrato, aunque el Ayuntamiento ya había advertido de que su sustitución requeriría varios meses. Santander cuenta con más de 3.600 contenedores, por lo que el cambio se realizará de manera gradual.

Mientras llega el nuevo equipamiento, los ciudadanos denuncian que una parte de los contenedores actuales permanece en malas condiciones. Algunos de ellos están rotos, presentan tapas deterioradas o no tienen capacidad suficiente para albergar todos los residuos depositados.

Esta situación provoca que las bolsas terminen acumulándose en el exterior y queden al alcance de las gaviotas. Uno de los vecinos afectados considera que las aves pueden acceder directamente a la basura, lo que contribuye a dispersar los residuos por la vía pública.

Las críticas también reflejan el desgaste de los ciudadanos tras años de deficiencias en el servicio. La acumulación de basura, el deterioro del mobiliario y la presencia de animales en las calles han generado malestar en numerosos barrios, cuyos residentes esperaban una mejora visible desde el comienzo del nuevo contrato.

La alcaldesa aseguró durante la puesta en marcha que el cambio marcaría el inicio de una ciudad progresivamente más limpia. No obstante, parte de los vecinos sostiene que todavía no se ha producido la transformación anunciada y reclama medidas más rápidas para resolver los problemas cotidianos.

El contrato estará completamente implantado en junio de 2027

La incorporación de las mejoras previstas se realizará de manera progresiva. El contrato concede a la adjudicataria un plazo que se extiende hasta junio de 2027 para implantar el 100% del servicio y aplicar todas las medidas técnicas, medioambientales, organizativas y tecnológicas comprometidas.

Entre esas actuaciones se encuentra la renovación de la totalidad de los contenedores distribuidos por Santander. Por tanto, el servicio actual se encuentra todavía en una fase inicial y deberá incorporar nuevos recursos y equipamientos durante los próximos meses.

La prestación fue adjudicada a la UTE Acciona-Oxital, que firmó el contrato en abril por un importe de 253,8 millones de euros. El acuerdo tendrá una duración de diez años y contempla tanto la recogida de residuos como las mejoras relacionadas con la limpieza y el mantenimiento urbano.

Pese al periodo de adaptación establecido, los ciudadanos afectados reclaman que las deficiencias más visibles se solucionen cuanto antes. Tras el primer mes, consideran que los contenedores desbordados y deteriorados continúan proyectando una imagen de abandono en diferentes puntos de Santander.

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