El Ayuntamiento de Rionansa ha remitido a la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria un nuevo proyecto para estudiar las cuevas de Chufín, Micolón y Porquerizos así como sus proximidades, incluida la investigación del pantano y del lago interior con especialistas en espeleobuceo y nanorobots.

Se trata de documentar in situ los hallazgos que se produzcan e informar a la Consejería de Cultura al respecto “para acordar los pasos y métodos a seguir en las consiguientes dataciones y actuaciones de conservación”.

Así lo ha informado hoy el Consistorio en un comunicado, en el que ha explicado que este proyecto es la “reformulación” de la propuesta realizada hace ya casi un año y que fue rechazada por Cultura.

Según ha recordado el Ayuntamiento, a comienzos de este año presentó ante la Dirección General de Cultura un “ambicioso proyecto”, que se comprometía a financiar íntegramente, y que contemplaba no solo el estudio de los conjuntos rupestres ya existentes, sino un trabajo integral de investigación, datación, conservación y difusión de los bienes actuales y de los posibles hallazgos. La iniciativa fue rechazada en el mes de junio por la comisión técnica designada para la evaluación.

Ahora, tras los hallazgos rupestres hechos públicos en los últimos días por el Gobierno de Cantabria, el Ayuntamiento de Rionansa considera que es “el momento perfecto para reanudar el proyecto”, de manera que “ambas instituciones puedan trabajar coordinadas en el objetivo común de preservar el patrimonio de la región”, en palabras del alcalde, Pedro González.

Según el regidor, la Dirección General de Cultura “ve con muy buenos ojos” el proyecto, que, sin embargo, fue rechazado por la Comisión de Patrimonio en una decisión que González dice “acatar y respetar pero no entender”. Por ello, el Consistorio ha reformulado su propuesta, subsanando las causas por las que se denegó e introduciendo los ajustes requeridos, y la ha remitido nuevamente a la Dirección General de Cultura.

El alcalde ha insistido en la “importancia” de revisar las cuevas. “Esta zona tiene una demostrada riqueza de conjuntos rupestres que está sin estudiar, pudiéndose hacer ahora con técnicas modernas”, ha defendido.

Y es que los últimos análisis de estas cuevas tienen casi cuarenta años, lo que para el Consistorio demuestra la “clara la necesidad de investigar de nuevo los espacios, aplicando tecnologías de última generación, como por ejemplo, nanorobots que puedan adentrarse en cavidades pequeñas y utilizando un equipo de espeleólogos y buzos que puedan llegar a todas esas zonas que aún permanecen vírgenes”.