El coordinador de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, Daniel Garrido, ha recibido el Premio Extraordinario de la Universidad de Salamanca por una tesis doctoral en la que plantea una nueva propuesta metodológica sobre el análisis del instrumental óseo entre las poblaciones del Paleolítico cantábrico, las que decoraron las cuevas cántabras entre los 40.000 y 11.000 años de antigüedad.

El jurado destaca la «calidad excepcional» de la tesis, defendida por Garrido en 2015, y su «gran impacto» en publicaciones internacionales, según informa el Gobierno.

El trabajo reconstruye las actividades realizadas en la materia ósea, desde extracción del soporte hasta ser transformado en un producto final, a través de las marcas tecnológicas reflejadas en la superficie ósea, e incluso, si se preocuparon por repararlas cuando se rompían por el uso y si fueron recicladas en otro objeto.

Mediante la experimentación, se reconoce por qué se eligió una u otra materia prima, los sistemas de captación utilizados, como la caza para el hueso y el asta, unido a la recolección de cuernas de muda. Daniel Garrido señala la finalidad de la decoración de los útiles, cuyos resultados han sido presentados, a finales del pasado año en el Congreso del Arte de las Sociedades Prehistóricas, celebrado en la Universidad de Cantabria.

«Tradicionalmente, las herramientas óseas han sido clasificadas por su forma, sin tener en cuenta la verdadera finalidad, a través de las huellas de uso», ha explicado el experto. En el estudio se revela una clara preocupación de las poblaciones paleolíticas por la durabilidad y eficacia de las herramientas, apreciándose en el continuo cambio morfológico de éstas, siendo un claro ejemplo las azagayas o puntas de proyectil. «La llegada de nuestros antepasados directos a la Cornisa cantábrica, hace 40.000, origina la introducción de la cultura Auriñaciense, y supone una verdadera revolución tecnológica».

Es «a partir del Magdaleniense cuando se produce una segunda revolución que permite la diversificación y especialización, en la captación de recursos, mediante la pluralidad de herramientas, algunas decoradas y de extraordinaria belleza como la espátula de La Garma o el bastón perforado de El Pendo, siendo estas poblaciones las que dibujaron los famosos bisontes de Altamira», ha explicado Garrido.

El premio reconoce, el índice de impacto de las publicaciones científicas de Garrido como prehistoriador. Destaca el estudio de los conjuntos rupestres que recientemente ha realizado en las cuevas asturianas de Coimbre, cuya publicación está pendiente en los próximos meses, Covaciella publicada en 2015 o El Bosque, en fase de redacción.

En Cantabria ha estudiado la cueva de Las Chimeneas, y la de El Castillo, con dataciones obtenidas de unos 40.000 años de antigüedad, abre una nueva línea de estudio sobre la posible autoría de los Neandertales o Sapiens. La directora de Cultura. Marina Bolado, ha felicitado a Garrido por este galardón, que será entregado el próximo 14 de marzo por el rector de la Universidad de Salamanca en un acto en el Paraninfo de dicha Universidad.

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