El Museo de Altamira ha inaugurado la exposición ‘El arte de reproducir arte. Pared, pigmento, pixel’, organizada por esta institución en colaboración con el Pôle International de la Préhistoire (Les Eyzies de Tayac-Sirueil, Dordoña), que exhibe las diferentes técnicas y resultados de reproducir el arte rupestre, así como la evolución de las mismas desde los primeros dibujos del siglo XIX hasta los actuales modelos 3D.

La exposición materializa así un largo trabajo de cooperación entre el Museo de Altamira y algunas de las más importantes instituciones de gestión del patrimonio de la Dordoña francesa.

La muestra, abierta hasta diciembre, propone una inmersión en el universo de los facsímiles –físicos o virtuales– de las cuevas con arte rupestre y de las que constituyen tres de sus principales ejemplos: la Neocueva de Altamira en Cantabria, Lascaux Centre International de l’Art parietal y la Caverne du Pont d’Arc en Francia.

Los facsímiles de estas joyas del arte parietal paleolítico son fruto de una reflexión científica y multidisciplinar a partir de los originales, situándose en la encrucijada entre la investigación, la conservación y la divulgación.

Se trata de un trabajo de reconstrucción en el que han participado geólogos, arqueólogos, topógrafos, dibujantes o fresadores.

En el caso de la cueva de Altamira, esta labor tuvo como resultado la recuperación de la caverna tal y como la conocieron los artistas paleolíticos, recreando para ello las pinturas sobre el soporte con las mismas materias primas utilizadas en la Prehistoria: óxidos de hierro para el rojo Altamira, carbón vegetal para el negro y el agua como aglutinante, así como las técnicas de la época, aerógrafos o trazos con los dedos.

En su discurso expositivo, la Neocueva de Altamira cobra un claro protagonismo y ejerce de anfitriona de sus hermanas francesas. El relato de la misma se apoya en una variada y completa colección de fotografías y audiovisuales procedentes del propio Museo de Altamira y de las cuevas francesas.

En su museografía se exponen igualmente diversos instrumentos tecnológicos utilizados en su construcción, como los cedidos por el Instituto Geográfico Nacional de Cantabria, encargado de realizar los trabajos topográficos y fotogramétricos para la realización de la Neocueva, y gracias al cual se pudo llevar a cabo una obra de proporciones ingentes para la época.