El Museo de la Tortura en Santillana del Mar figura entre los diez más raros de España, en los que se pueden encontrar, además de máquinas de tortura, orinales de oro, botijos, boinas o saleros y pimenteros de colección. El de Santillana alberga más de 50 instrumentos de tortura, castigo y la pena capital, como la guillotina o cinturones de castidad, que fueron utilizados como métodos de represión por la Inquisición hasta finales del siglo XIX.  

El ‘Museo del Orinal’ en Ciudad Rodrigo, Salamanca, encabeza la lista de museos peculiares, con un total de 1.320 piezas que ha crecido gracias a las donaciones y que cuenta con orinales procedentes de 27 países, de oro, plata, porcelana, hierro, etc., desde el siglo XIII hasta nuestros días. Además, cuenta con una selección de escupideras utilizadas en los bares para escupir tabaco y vino.   

En segundo lugar, se encuentra el ‘Museo de Saleros y Pimenteros’ en Castell de Guadalest (Alicante) con 20.000 saleros y pimenteros de diferentes formas, como con forma de animales hasta con forma de dentadura, que su propietaria, Andrea Ludden, ha coleccionado en los últimos 25 años y en el mismo municipio se puede visitar el ‘Museo de las Microminiaturas’, con la estatua de la libertad, los fusilamientos de Goya en un grano de arroz o el Guernica en una semilla.

Los botijos son los protagonistas del siguiente museo: el ‘Museo del Botijo’ en el Castillo-Palacio de Toral de los Guzmanes (León), con la mayor colección de botijos del mundo, creada en 1991 y que hasta la fecha cuenta con más de 2.500 piezas.   

El tatuaje tiene museo propio en Torremolinos, un viaje por este mundo con instrumentos desde 1900 y fotografías de las primeras concentraciones de tatuadores del mundo.   

Por otro lado, está el ‘Museo de las Boinas’, en la antigua fábrica de boinas ‘La Encartada’ de Balsameda (Vizcaya). En sus dos plantas se pueden visitar exposiciones sobre la fábrica además de maquinaria para la fabricación de las boinas y conocer los diferentes procesos en la producción de las mismas. La lista la cierra el ‘Museo del Mamut’ (Barcelona), que expone restos de estos animales de la Edad de Hielo, reconstrucciones en tamaño original y una exposición de pinturas rupestres repartidas por los techos y paredes de este museo.