La revista “Journal of Archaeological Science” adelanta en su edición online la publicación de un estudio sobre la cueva de Altamira que ha permitido mostrar que parte de las conchas marinas recolectadas por los grupos prehistóricos que ocuparon la cueva entre el Gravetiense y el Magdaleniense Inferior, entre 27.000 y 19.000 años atrás, fueron utilizadas como instrumento de trabajo para la obtención y procesado del ocre empleado como pigmento para la realización de las pinturas rojas de la cueva de Altamira..

El estudio ha sido elaborado conjuntamente por un equipo multidisciplinar formado por investigadores de la Universidad de Cantabria y del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.

El artículo, titulado “Painting Altamira Cave? Shell tools for ochre-processing in the Upper Palaeolithic in northern Iberia”, cuenta como primer firmante con el investigador David Cuenca Solana, junto a Igor Gutiérrez Zugasti, Aitor Ruíz Redondo y Manuel González Morales del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas (IIIPC) y la Universidad de Cantabria, Jesús Setién y Estela Ruiz, del Departamento de Ciencia e Ingeniería del Terreno y de los Materiales de la UC; Eduardo Palacio Pérez, del Servicio de Patrimonio Cultural del Gobierno de Cantabria, así como Carmen de las Heras Martín, Alfredo Prada Freixedo, del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira.

También es firmante del artículo el anterior director de este Museo, José Antonio Lasheras, ya que su redacción se completó antes de su fallecimiento.

El trabajo, basado en la combinación del estudio de las huellas de uso y el análisis químico sobre la colección de conchas de lapas recuperadas en las excavaciones de Altamira, ha permitido mostrar que parte de las conchas marinas recolectadas por los grupos prehistóricos que ocuparon la cueva entre el Gravetiense y el Magdaleniense Inferior, entre 27.000 y 19.000 años atrás, fueron utilizadas como instrumento de trabajo para la obtención y procesado del ocre empleado como pigmento para la realización de las pinturas rojas de la cueva.

La investigación supuso el estudio de más de 7.000 conchas, así como la aplicación de diferentes técnicas analíticas, desde una perspectiva multidisciplinar, por parte de varios investigadores procedentes de los diferentes centros de investigación que han colaborado en el estudio.