Según se recoge en la publicación “El sector eléctrico español en números. Informe 2019”, elaborada por Fundación Naturgy, entidad que lidera Francisco Reynés, y presentada por el economista especializado en mercados de energía Miguel Angel Lasheras, “la potencia renovable instalada en el sistema peninsular español, sin tener en cuenta la hidráulica, creció el año pasado un 20%, lo que significa que nos hemos acercado al récord anual en capacidad renovable, hasta alcanzar el 40%”.

En cuanto a la producción, si se considera la hidráulica, las renovables generaron un 40% del total, repartidos de la siguiente forma: 55% eólica, 20% hidráulica y 9% fotovoltaica.

El sistema de generación eléctrico español redujo un 23% las emisiones de CO2 el año pasado. “Las emisiones cayeron hasta 50.000 ktn de CO2, y ello con un precio del CO2 en ascenso, que se acercó a los 25 €/Tn”, según Lasheras.

Esta tendencia está en línea con la reducción de emisiones desde el año 2005, cuando se implantó el mercado de derechos de emisión. Desde entonces, las emisiones de la generación eléctrica se han reducido casi un 50% en España. Según Lasheras, “estamos en los comienzos de un nuevo ciclo inversor profundo. En España, la relevancia de este esfuerzo inversor es manifiesta, si consideramos que refuerza lo hecho en los últimos 20 años, en los que el apoyo a las renovables desde la tarifa eléctrica ha sido de unos 69.000 M€.

Por otro lado, Lasheras recuerda que “en 2019, el esfuerzo inversor en renovables que comenzó a intensificarse en 2018 se ha producido, sobre todo, en instalaciones eólicas y fotovoltaicas sin retribución específica, con 6,4 GW de nueva potencia instalada, aunque todavía por debajo de los 8 GW previstos”.

Otra de las dinámicas del ejercicio fue el incremento de la producción de electricidad con ciclos combinados, hasta alcanzar el 21% del total. El incremento de la generación con gas natural se produjo en paralelo a una reducción de la generación con carbón, que el año pasado solo representó el 4% del total. En cuanto al coeficiente de utilización, los ciclos combinados pasaron del 12,3% en 2018 al 23,8% en 2019, mientras que el carbón pasó del 41,6% al 13,2%.

Según Lasheras, “hay que destacar que uno de los hechos que más contribuyó a la reducción de emisiones provocadas por la generación eléctrica, además de las renovables, fue el mayor uso de los ciclos combinados para producir electricidad. En 2019, aumentaron su generación en la Península en un 93,7% respecto al año anterior, es decir, casi doblaron su producción en un año, y sustituyeron con creces la totalidad de la electricidad que dejaron de producir las centrales de carbón”.

Para el experto energético, este escenario “marca el fin del carbón como fuente energética en España y su hueco será ocupado por el gas natural, con un balance de CO2 mucho más favorable para avanzar en la descarbonización”.